En La Ciudad de Pelagatos
Obra de Abelardo Gamarra (Fragmento)

Las Leyes

El pueblo que tiene más leyes es Pelagatos; y el pueblo que no tiene leyes para nada es también Pelagatos.

En Pelagatos sólo se vive haciendo leyes; y en Pelagatos no se pasa sino infringiéndolas.

Los Congresos se reúnen cada quince días con el objeto de largar quince salchichones de leyes por día; los Gobiernos se suceden cada veinticuatro horas con el objetivo de dar veinticuatro decreto por minuto.

Hay tantas leyes que cada hombre es un leguleyo.

Las leyes en Pelagatos se asemejan muchos a los teatros, por sus infinitas puertas de escape. Cada ley tiene por lo menos doscientas o quinientas salidas; de tal manera que con el mismo artículo del mismo capítulo se le puede llevar a Ud. a la gloria o conducir a los infiernos.

En Pelagatos todo el mundo tiene su código y en cada casa hay por lo menos cuatro abogados, y con código y todo, y con toda la carga de abogados que tenga Ud., el días que se le antoje al celador de una esquina le coge, se le enfardela y se le despacha para cualquiera de los cuatro puntos cardinales de la otra vida.

En todas partes llevan diferentes títulos los encargado de cumplir las leyes; en Pelagatos los encargados de las leyes se llaman prestidigitadores (aquel que hace una ley sea´poderosa o no)

Ustedes habrán visto colocar agua en una botella y convertirla en vino, romper un pañuelo, atacarlo en una pistola, hacer fuego y salir el pañuelo ileso; pues bien, en Pelagatos la Constitución íntegra se la mete en una jeringa y se la saca ilesa, después de haberla hecho pedazos a los ojos de todo el mundo.

El Decálogo o las leyes divinas fueron promulgadas en el Monte Sinaí, en medio de truenos y relámpagos; las leyes de Pelagatos se promulgan en medio de sonrisas, risas y carcajadas del pueblo.

Los Mandamientos se encierra en dos; en servir y amar a Dios y al prójimo como a sí mismo.

Los de Pelagatos se encierra en uno: en servir y amar al gobierno, suprimiendo al prójimo y así mismo.

Las leyes de las demás partes del mundo merecen el calificativo de severas, sabias, etc. En Pelagatos se califican de este modo: curiosas, divertidas, originales, amoladas, piezas, tontas, inútiles.

Quiere Ud. vivir de un modo raro, de un modo estrambótico, así como en el aire y con una soga en el pescuezo, oyendo que le dicen: "estamos en la gloria, ahora es hora", como esto sí que no se ha visto desde la creación del mundo, vaya Ud. a Pelagatos, donde estará Ud. mirando a más de un prójimo con la lengua afuera, los ojos inyectados de sangre, saltados sus órbitas, el semblante pálido, amoratado, pataleando y con los últimos estertones de la agonía y le dirán a Ud.: aprensiones, todo lo que Ud. ve no son sino las naturales conmociones de la aplicación de la ley para la mejor salud de ese individuo.

Las leyes en Pelagatos se hacen para la exportación. Pelagatos, como Ud. sabe, vive como Cantón encerrado en su gran muralla dentro de la cual fríen al prójimo a su gusto, lo pisan, pero sobre la gran muralla de trecho en trecho están los prestidigitadores de pluma, gritando a voz en cuello: este es el país de la aplicación de las leyes.

Fenómeno raro, sin embargo: nadie quiere vivir en este país.

Parece que se hallan tan acostumbrados en lo que a vivir fuera de la ley, que apenas saben que en Pelagatos se camina como un cronómetro, huyen las gentes aterradas.

Hacen bien: Pelagatos se hizo para los bienaventurados, para los que están en olor de santidad, para aquellos que se llaman almas de cántaro; aquí deben venir los que padecen persecuciones por la justicia, porque allí no se persigue a nadie; enseguida los misericordiosos, porque se reelegirán hasta viejos en las Beneficiencias; los que lloran, por aquello de que el que llora no mama y aquí se mama más que en lechería suiza; los que han hambre y sed de justicias, porque los hartarán a palos, porque para ellos es el reino de Pelagatos; todos los que le den al santo o a los que les falta un tornillo, los venteados, los opas (Aquel que no tiene conciencia, loco)

¡Las leyes! En Pelagatos son un verdadero costeo; todas han sido elaboradas esclusivamente para los cándidos: es por eso que a Pelagatos se le aguarda una inmigración especial, la de los más ... benditos.

Medida sabia, desde luego, porque no hay país que no trate de mejorar lo que posee: perfeccionar la cría en Pelagatos es una medida previsora: de los de calilla se trata de llegar a los de cirio pascual.

Figúrense Uds, lo que será un país de ... inocentes, un país patriarcal.

El estado de la inocencia es el estado más perfecto.

Devolver al hombre su primitiva inocencia, es devolverle su original belleza.

Un país de ... inocentes tiene que ser un país perfecto.

Pues a ello se encaminan todas las leyes y todos los esfuerzos de los hombres públicos de Pelagatos.